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Antes
de salir a la pista, cerrar la aguja completamente rotando
el selector en contra del sentido de las agujas el reloj hasta
que se encuentra resistencia, y abrir aproximadamente 7
vueltas.
Esto sería el equivalente a un chicler 205 a 210 en
un carburador Dellorto de 39 mm.
Arrancar
el motor. Después de calentar el motor propiamente,
acelerar de golpe para confirmar que la mezcla está
muy rica. Si la mezcla está pobre, abrir más
la aguja. Si no arranca puede ser que no haya combustible
en la cuba, que el carburador esté muy rico o muy pobre.
Ajustar el selector adecuadamente.
Si se
siguen las instrucciones adecuadamente, al salir a la pista
el motor va a estar muy rico. Cerrar la aguja mirando atentamente
el instrumento de temperatura de gases de escape. La temperatura
debe empezar a incrementar y el motor debe responder mejor.
Cerrar la aguja hasta que el motor se sienta pobre y la temperatura
del escape empiece a bajar, y abrir nuevamente hasta encontrar
el punto óptimo. Algunos corredores prefieren conservar
el equipo y usan la temperatura de escape unos 100°F (38°C)
a 200°F (76°C) menos que el máximo. Otros prefieren
correr siempre al máximo. Ahora con MasterTune existe
la opción.
Cuando
uno vuelve a la pista dos o tres horas más tarde, la
densidad del aire es diferente, pero ahora ya sabemos la temperatura
de escape ideal y podemos ajustar para encontrarla.
En la
vuelta previa a una carrera, cuando uno no está acelerando
al máximo, conviene cerrar un poco la aguja para prevenir
empastar la bujía y mantener la tapa de cilindros lo
más limpia posible. Cuando uno llega a la última
curva, antes de la bandera verde se abre a la posición
apropiada para la largada. En carrera, si uno va puntero por
un kilómetro, no conviene exigir mucho el motor, entonces
se abre un poco para que la mezcla sea más rica y conservar
la máquina. Cuando uno está tratando de alcanzar
al puntero, hay que ajustar para obtener la temperatura de
escape máxima, porque ese es el punto de óptima
potencia.
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